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La revolución del arte en Cuba en los años 80 tomó su inicio justamente en el recien fundado ISA (Instituto Superior de Arte) el cual fue escogido como la máxima academia de arte del país. No era casual, porque el ISA fue inaugurado en un período (1976), cuando ambiciosos programas de educación y cultura trataron de convertir a Cuba en una nación de artistas, y cuando en cada ciudad importante fue instalada una escuela de arte, y en cada pueblo una galería, lo que llevó consigo una escasez de profesores especializados. Este problema se resolvió haciendo de los estudiantes profesores.
En el ISA, donde fueron reunidos los mejores estudiantes de un país que se encontraba todavía en la euforia de la revolución, unido al entusiasmo de los jóvenes profesores, esto traía sin duda consecuencias revolucionarias. Además, hay que tener en cuenta que entre el claustro habían estrategas excelentes, especialmente Flavio Garciandia, que supo convertir el cosmopolitismo, la avidez de información y la crítica de la cultura nativa en una práctica educacional muy bien equilibrada, con el apoyo de la profesora de estética Lupe Alvarez, y las doctrinas conceptuales de Luis Camnitzer (Tonel).
Además, artistas de creciente importancia, como José Bedia, Carlos García, José Franco, Magdalena Campos, René Rodríguez y Eduardo Ponjuán, al igual que los teóricos de arte Orlando Tajonera, Madelín Izquierdo, Osvaldo Sánchez y Magaly Espinosa, jugaron un papel significativo en este movimiento,
el cual fue presentado desde 1981 por los grupos de artistas “Hexagon”, “4 x 4” y “Volumen” en las bienales de Venecia, São Paulo y París, y desde 1984 en las bienales de La Habana, lo que provocó atención internacional y le dió una cierta legitimidad.
Algunos críticos de arte opinan que el arte cubano contemporáneo empezó solamente a finales de los años 80, cuando la mayoría de los „revolucionarios del arte“ ya habían emigrado y los que se quedaron, empezaron a concentrarse en el desarrollo de sus propias expresiones y técnicas.
En cualquier caso, fueron los emigrados quienes fueron celebrados por la prensa especializada, sobre todo norteamericana, como los representantes del arte contemporáneo cubano, aunque antes de tiempo, porque algunos adoptaron rápidamente el ambiente, tendencias de mercado y estilos de sus nuevas patrias, lo que aparentemente condujo al fin de este “renacimiento”.
Aparentemente, porque en Cuba ya habían crecido los discípulos de Sosabravo, Mendive, Ramírez, Choco, Fonseca, Domínguez y otros maestros. No habían aprendido la „revolución del arte“, pero sí a expresar la riqueza, la profundidad, la vitalidad, el arte y diversidad de la cultura cubana.
A causa del creciente número de estos artistas,los vamos a presentar contínuamente en el catálogo 4, incluyendo los de las provincias que hasta ahora no tenían acceso a la tribuna habanera y a través de ella a la escena internacional de arte, por lo cual le recomendamos ver este catálogo en el futuro regularmente.